Cada 30 de noviembre se celebra el Día Internacional de la Seguridad de la Información, una fecha que busca concienciar sobre la necesidad de proteger los datos, los sistemas y la privacidad frente a las amenazas digitales que nos rodean.
En NexTReT, aprovechamos este día para reflexionar sobre una de las amenazas más persistentes y en constante evolución del panorama de la ciberseguridad: el ransomware.
Los inicios: cuando el ransomware viajaba en disquete
Aunque pueda parecer una amenaza moderna, el ransomware tiene más de tres décadas de historia.
El primer caso documentado fue en 1989, con el AIDS Trojan, también conocido como PC Cyborg. Este malware se distribuía en disquetes entre investigadores del VIH y, tras cierto número de reinicios, bloqueaba el acceso al sistema solicitando un pago de “licencia” por correo postal.
Una técnica rudimentaria, pero que sentó las bases del modelo de extorsión digital que hoy conocemos.
La era de Internet: del correo electrónico al caos global
Con la llegada de Internet y el correo electrónico, el ransomware se transformó. En los años 2000 empezaron a aparecer variantes más automatizadas, capaces de propagarse masivamente.
Pero fue en 2013, con CryptoLocker, cuando el ransomware dio un salto cualitativo: comenzó a utilizar cifrado robusto y pagos en Bitcoin, dificultando la recuperación de datos y el rastreo de los delincuentes.
Años después, ataques como WannaCry (2017) y NotPetya (2017) demostraron su capacidad para paralizar empresas, hospitales y organismos públicos a escala global, afectando incluso infraestructuras críticas.
El ransomware hoy: inteligencia, doble extorsión y profesionalización
El ransomware actual es mucho más sofisticado. Los grupos criminales operan como verdaderas organizaciones empresariales, con divisiones de desarrollo, soporte y marketing.
Entre las tácticas más comunes encontramos:
- Doble extorsión: cifran los datos y amenazan con publicarlos si no se paga el rescate.
- Ataques dirigidos: seleccionan cuidadosamente las víctimas con mayor impacto económico.
- Uso de vulnerabilidades de día cero y credenciales comprometidas.
El resultado: un escenario donde la prevención, detección temprana y respuesta coordinada son más necesarias que nunca.
La cultura de la seguridad: nuestro mejor escudo
El Día Internacional de la Seguridad de la Información nos recuerda que la seguridad no es solo una tecnología, sino una cultura compartida.
Desde NexTReT, ayudamos a las organizaciones a reforzar sus defensas con estrategias integrales que combinan:
- Protección de endpoints y redes.
- Gestión proactiva de vulnerabilidades.
- Formación y concienciación de los usuarios.
- Planes de respuesta ante incidentes y recuperación ante desastres.
Nuestro objetivo: que las empresas estén preparadas para resistir, responder y recuperarse ante cualquier amenaza.
El ransomware ha evolucionado, pero también lo ha hecho la ciberseguridad.
Hoy más que nunca, invertir en seguridad de la información es invertir en resiliencia digital.
En NexTReT creemos que la mejor defensa es el conocimiento y la prevención constante.
Porque la seguridad no se celebra un día: se construye cada día.